8 de marzo de 2012

Quise (pero no pude) conocer a Messi



Messi llegó manejando su BMW X6, el mismo que había pinchado en la Autopista Rosario-Buenos Aires en el mejor día en la vida de Miguel Sánchez, el jefe de Bomberos Voluntarios de Campana, quien ayudó a cambiar la rueda al 10 del Barca y se llevó fotos, autógrafos y hasta un feliz cumpleaños para su hija Flor.

Apenas se bajó de su auto, Lio fue abordado por los responsables del ceremonial de la Municipalidad de Rosario, y pasó raudo junto al puñado de periodistas que nos habíamos acercado hasta la puerta del Palacio de los Leones. La directora de Protocolo de la Municipalidad arruinó la mejor foto y se llevó un rosario de insultos de los trajinados fotógrafos.

Poquísimos curiosos, casi nadie se había enterado que Lionel Messi iba a ser distinguido por el Municipio como Embajador de Rosario en el Mundo. El edificio municipal estaba casi desierto, ese 30 de diciembre los empleados gozaban del asueto de fin de año dispuesto por el Gobierno nacional.

“Sólo con carnet de prensa”, dijeron los custodios que se parapetaron en las puertas de la Municipalidad. Lo obvio: filtrar a los desafortunados de no pertenecer  a alguno de los dos canales, dos cables o cinco radios que conforman el conglomerado de medios masivos de la ciudad. Curiosidades de una gestión socialista que apoyó la aprobación de una nueva Ley de Medios, pero le bloqueó el paso a los pequeños medios a la conferencia de prensa del astro culé. Este cronista se quedó afuera.

Algunos frustrados se pegaron la vuelta, mientras una pareja de turistas, ajenos a lo que sucedía, pretendía entrar a conocer el edificio municipal. Un policía los hizo desistir de esa idea, aunque sin mucho conocimiento de diplomacia. Rosario, ciudad turística.

El cronista se encuentra con un policía amigo al que hacía meses no veía. Buena excusa para no moverse de las escalinatas de la Municipalidad. Bueyes perdidos, generalidades y unos 10 minutos de espera estoica de vaya a saber qué.

Hasta que una cara conocida obró el milagro. “Dejame pasar, me piden carnet de prensa y me lo olvidé”, rogó el cronista. “Por favor, háganlo entrar que es periodista”, ordenó la milagrera. Este cronista ya estaba adentro.

Justo a tiempo. El salón Carrasco estaba abarrotado de periodistas, fotógrafos, camarógrafos y dirigentes políticos con una alta dosis de cholulismo. Comenzaba la conferencia de prensa. Preguntas y respuestas de rigor, ninguna primicia que alterara al mundo.

Este cronista disparaba su cámara sin cesar, algunas fotos buenas tenían que salir. Quiso hacer una pregunta sobre Newell´s, la pasión compartida con el mejor futbolista del mundo. Una periodista de Canal 3 tuvo la misma idea y le ganó de mano.

Termina la conferencia, Messi se va, junto a la intendenta Mónica Fei y su antecesor, hoy senador provincial, Miguel Lifschitz, al despacho contiguo. Hay tiempo para salir e intentar un nuevo encuentro.

La entrada por calle Buenos Aires ya no estaba desierta. El rumor corrió fuerte y ahora un par de decenas de fans de la Pulga pujaban por ver al ídolo, tocarlo, sacarle una firma o una foto para atesorar al menos por un tiempo, que los fanatismos de estos tiempos son más fugaces que antes.

El cronista, en un rapto de lucidez inusual, intuye que la Pulga saldrá por donde más cerca lo esté esperando su BMW, y se asoma a la esquina de Santa Fe para tantear el ambiente. Allí, a mitad de cuadra y a 45°, estaba estacionado el lujoso auto, que 4 días antes había recibido una foto-multa por exceso de velocidad  en Av. Belgrano al 1900. Messi no corre sólo en la cancha.

Sólo otros tres periodistas compartieron la suspicacia del cronista, y se acomodaron frente al “fierro” de Messi. Pero la exclusividad duró un suspiro. Poco a poco, periodistas y curiosos tuvieron la misma idea, y pronto calle Santa Fe, a metros del Monumento a la Bandera, era un gentío.

Un camarógrafo del programa porteño “Policías en Acción” trataba de tomar testimonio a los transeúntes. “Estaba haciendo unas notitas en la Peatonal y me enteré de pedo”, confesó. La gente lo esquivaba, pero el muchacho tenía una diplomatura en insistencia.

Una mujer se acercó con su pequeño hijo. El nene, que no llegaba a los seis años, tenía la camiseta del Barcelona y una carpeta con dibujos donde Messi hacía todos los goles. El calor del mediodía rosarino empezaba a derretir la paciencia, pero nadie se movía.

De repente, movimientos. El primero en salir es Jorge Messi. Si Antonella Rocuzzo, la bella novia de Lio, quiere saber cómo será su novio dentro de unos años, no tiene más que mirar a su suegro. El papá de la súper estrella rosarina se subió al BMW y lo puso en marcha. La señora del nene de 6 años le golpeó el vidrio, Papá Messi accedió a bajar la ventanilla y recibió en sus manos los dibujitos.

Policías, custodios y demás ursos formaron un doble cordón humano para dejar pasar a la Pulga. Rodeado de roperos, Messi parecía más menudito que nunca. A los empujones, pudo sentarse finalmente en el asiento trasero izquierdo del automóvil, que partió rápidamente por Santa Fe, para luego tomar Laprida hacia el sur.

Este cronista no tiene empacho en confesar que el magnetismo de una estrella mundial fue lo que lo atrajo a la Municipalidad de Rosario un viernes casi feriado con más de 30 grados de temperatura.

Conocer a Messi, tratar de, al menos desde la simple y llana observación, desenmarañar el secreto del éxito del gurrumín que mide apenas 1,69 y no llega a los 70 kilos. Sentarse cerca del mago para descubrir de dónde guarda el conejo que aparecerá desde dentro de su galera.

Sin embargo, Messi se fue en su BMW, con su familia, a la tranquilidad de su chacra en las afueras, llévandose el secreto de su magia.

El cronista comenzó a desandar  a pie las calles del centro rosarino con el sol escurriéndose en los intersticios de la madeja de edificios de la peatonal Córdoba. En una librería, un nene le pedía a la mamá que los Reyes le traigan una mochila donde, con los colores del Barcelona de fondo, Messi acariciaba la redonda.

(La foto que acompaña este texto fue tomada por mí, durante la conferencia de prensa en Rosario)

5 de marzo de 2012

No es sólo una foto más

Esta brillante fotografía corresponde al choque entre un tren y un ómnibus escolar en Campana, provincia de Buenos Aires, y fue tomada por Ignacio Corbalán, de Télam.



Cuándo un fotógrafo es también un periodista, y una foto es más que la ilustración de una noticia.

La foto llegó a mí por gentileza de @luchio

13 de diciembre de 2011

antónimo de la muerte


Hay personas que viven la vida de tal manera que se convierten en antónimos de la muerte. Una de esas personas fue Guille Moreno. Luchador de la vida e incansable laburante de la cultura, dejó una huella enorme en su paso por este Mundo.

Rosarino de nacimiento pero funense por adopción, desde que llegó a la ciudad no paró de promover hechos culturales desde donde pudo: recitales, un bar conceptual y hasta una asociación civil para músicos y promotores culturales como Amigarte.

Siempre luchó por conseguir que Funes tuviera una "identidad cultural". Fue casi una obsesión para él. En ese camino, cobijó a muchos jóvenes músicos de la ciudad. El tiempo dirá si logró su objetivo.

Hoy Guille Moreno deja este plano de la existencia, pero, como el artista que fue, deja una obra que lo sobrevive, y deja los cimientos de una floreciente cultura musical en un grupo de inquietos jovencitos que tienen la obligación de continuar.

Se fue un gran amigo de Info Funes. Hasta siempre Guille, buen viaje.



Esto lo escribí hoy en Info Funes. Es un pequeño y humilde homenaje a un gran tipo que se fue demasiado antes. 

las dos veredas

Para el manual de las facultades de Periodismo. La misma noticia, dos lecturas bien distintas.

Según Página/12

Según Clarín

Los intereses de las líneas editoriales de cada empresa hacen la diferencia.

18 de noviembre de 2011

Una casa de botellas, una casa de sueños




“Mi señora tiene familia en San Miguel, en Buenos Aires. Todos los veranos se lleva a los dos nenes un par de semanas a visitar a la familia. A veces ellos también vienen para acá. La próxima vez que visiten, va a ser con sorpresa. Ahora sí van a venir a una casa. Esta sí es una casa”.

El brillo en los ojos de Roberto López es la mejor definición de la palabra orgullo. Es el flamante dueño de la primera casa construida sólo con botellas en Arequito, una comuna de unos 7600 habitantes que se encuentra a 87 km de Rosario, a la vera de la ruta provincial 92.

La esquina de Papalardo y Chubut es casi la frontera donde Arequito deja de ser un pueblo para convertirse en una sucesión de campos donde reinan la soja y el trigo. Entre el caserío de techos bajos y perros flacos que holgazanean en las veredas, el hogar de los López resalta por sus coloridas paredes y esas pequeñas ventanitas circulares que forman los culos de las botellas de vidrio.

La casa se levantó en poco más de un año. Se utilizaron unas 22 mil botellas, donadas desde distintos puntos de la Provincia y el país. Los fans de Soledad Pastorutti, la arequitense más famosa, tuvieron un rol fundamental para juntar botellas.



“El nene más chico se durmió enseguida, pero el más grande se levantó como tres o cuatro veces al baño. Recorría toda la casa, estaba muy excitado”, narra López la primer noche en su nuevo hogar. Antes, los cuatro vivían en un precario rancho en la zona rural. Tenían tres perros. Sólo uno se mudó con ellos. “A los otros los dejé en el campo de mi primo, para que tengan lugar para correr”.

Los dos pibes de López juegan al fútbol en el club Belgrano de Arequito. “El más grande ya se lo toma en serio. Se cambia y se va solito a entrenar. Juega de zaguero, es fuerte y corre muchísimo. Los entrenadores me dijeron que anda muy bien. Tiene algo del Flaco Schiavi”, cuenta y se le llenan los ojos de futuro.

López no es albañil, pero se dio maña para poner el piso de la cocina y el comedor. Los cerámicos también fueron donados, igual que la instalación eléctrica y la del gas. “Cuando consiga un buen trabajito voy a tratar de ponerle el piso a las piezas. Ahora lo pinté para que el porlan no levante tanta arenilla”, explica, se ilusiona. En la construcción trabajaron mujeres albañiles, que aprendieron el oficio en cursos dictados por la Comuna.



El proyecto de casas de botellas es de Ingrid Vaca Diez. Nacida en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, ideó un sistema económico y ecológico para construir viviendas. No es arquitecta ni sabe de albañilería, pero ella misma ha rellenado con tierra las botellas de plástico en muchas de las viviendas ya construidas en Bolivia y otros países de Latinoamérica. A las de vidrio no hace falta rellenarlas, pero son las más difíciles de conseguir.

En la Argentina existen muy pocas casas de botellas. La primera se construyó en Roldán, provincia de Santa Fe. En Quilmes, hay una construida con seis millones de botellas, que “silba” cuando hay sudestada. En Puerto Iguazú hay una hecha sólo con botellas de plástico con un techo de cajitas de tetrapack. “El gobierno debería hacer más de estas casitas. Son más baratas, y hay muchas familias como la nuestra que las necesitan”, le dice López a este cronista, mientras se apura por terminar el almuerzo antes que su mujer y sus dos hijos vuelvan a casa.




Este texto es el trabajo final que presenté para el curso de crónica periodística dictado por la Fundación del Diario La Capital, con los periodistas Osvaldo Aguirre, Sebastián Riestra y Jorge Salum como docentes.


Fotos gentileza de: Comuna de Arequito, La Noticia de Arequito, Facebook

17 de noviembre de 2011

Gemelas

No es la primera vez que las revistas CARAS y GENTE comparten el mismo tema de tapa.

Incluso, en alguna ocasión han compartido la misma foto para editar su portada.

Pero en sus ediciones de esta semana, sorprende que la coincidencia llegó, incluso, al título principal.



¿Casualidad o falta de originalidad?

7 de noviembre de 2011

Arlt y el fútbol



Resulta que el gran Roberto Arlt jamás había pisado una cancha de fútbol. Peor aún, a Arlt no le gustaba para nada el fútbol. Así y todo, sus jefes del diario El Mundo lo enviaron al Viejo Gasómetro a presenciar el clásico rioplatense Argentina-Uruguay que se disputó el 17 de noviembre de 1929.

Arlt, un obrero del periodismo, aceptó el convite. Y al día siguiente, en su columna de Aguafuertes Porteñas, publicó esta extraordinaria crónica bajo el título de "Ayer vi ganar a los argentinos", que transcribo a continuación:

Ustedes dirán que soy el globero más extraordinario que ha pisado El Mundo por lo que voy a decirles. Ayer fue el primer partido de fútbol que vi en mi vida, es decir, en los veintinueve años de existencia que tengo, si no se cuentan como partidos de fútbol esos con pelota de mano que juegan los purretes y que todos, cuando menos, hemos ensayado con detrimento del calzado y de la ropa. Sí; el primer partido, de modo que no les extrañen las macanas que puedo decir.


“Carnet” de periodista. Una naranja podrida reventó en el cráneo de un lonyi; cuarenta mil pañuelos se agitaron en el aire, y Ferreyra de una magnífica patada hizo el primer goal. Ni un equipo de ametralladoras puede hacer más ruido que esas ochenta mil manos que aplaudían el éxito argentino. Tanta gente aplaudía tras mis orejas, que el viento desalojado por las manos zumbaba en mis mejillas.
Luego, el juego decreció de entusiasmo y empecé a tomar apuntes. Aquí van; para que se den cuenta cómo trabaja un cronista que no entiende ni medio de football (creo que así lo escriben los ingleses). He aquí lo que vi. Un negro que vendía un paraguas abollado para librarse del sol. Un regimiento de chicos que vendían ladrillos, cajones, tablas, naranjas, manzanas, bebidas sin alcohol, diarios, retratos de los footbalistas, caramelos, etc., etc. Un jugador argentino dio una costalada, Cherro erró un goal; de pronto suenan aplausos y en la pista de “Las oficiales”, más aplausos a granel. El “Torito de Mataderos”, pasaba entre una barra de admiradores.


Una voz grita tras mío: “Ese Evaristo está toda la tarde con la platea” (y Evaristo fue el que hizo el segundo goal en combinación con Ferreyra). Otra naranja podrida estalla en el cráneo del mismo lonyi. Cientos de cachadores miran y se ríen.
Cherro yerra otro goal y un fulano que se esconde tras de los bigotes, se los retuerce al compás de malísimas palabras. Las gradas están negras de espectadores. Sobre estos cuarenta mil porteños, de continuo una mano misteriosa vuelca volantes que caen entre el aire y el sol con resplandores de hojas de plata. Se apelotonan jugadores uruguayos y argentinos en torno de un jugador estirado en el suelo. Fue una patada en la nuca. No hay vuelta; los deportes son saludables. Otra naranja podrida revienta en el cráneo del mismo lonyi. Ferreyra gambetea que es un contento. No hay vuelta, es el mejor jugador del equipo, con Evaristo. ¡Ferreyra solo!, gritan las tribunas, y otro: “Ahí lo tienen al juego científico”.


Desde un techo. Al sur de la cancha de San Lorenzo de Almagro, sobre avenida La Plata, hay una fábrica con techo de dos aguas y varias claraboyas. Pues, de pronto, la gente empezó a mirar para aquel lado, y era que de las claraboyas, lo mismo que hormigas, brotaban mirones que en cuatro patas iban a instalarse en el caballete del tejado. Algo como de cinematógrafo. A todo esto el primer tiempo había terminado. Entonces, del alambrado que separa las populares de las plateas, vi despegarse al lonyi que recibía las naranjas podridas en el mate.
Tenía el cogote chorreando de podredumbre, la jeta cansada de tanto estar colgado y se dejó caer en el portland del piso, con gran satisfacción de los propietarios de las naranjas. Ahora el suelo quedó convertido en campamento gitano. Comencé a caminar. Había una cosa que me llamó la atención y era el agua que continuamente caía de lo alto de las tribunas. Le pregunté a un espectador por qué hacían ese regalo, y el espectador me contestó que eran ciudadanos argentinos que dentro de la constitución hacían sus necesidades naturales desde las alturas.
También vi una cosa formidable, y era un montón de purretes colgados de los fierros en la parte inferior de las tribunas, es decir, del lado donde únicamente se ven los pies de los espectadores. Todos estos chicos rivalizaban en agarrarle las piernas a una espectadora para ellos invisible.
Al margen del fútbol. Seguí caminando, pensando en los espectáculos que la suerte me había deparado ver por primera vez en mi vida, y vi un regimiento de mujercitas de aspecto poco edificante acompañadas de la barra de sus “maridos”. Habían hecho rueda en asientos de diarios y tragaban salame de caballo y mortadela de burro.
El ruidoso trabajo de masticación era acompañado de una continua repetición de tragos de un brebaje misterioso que tenían encerrado en un porrón. Luego tropecé con una brigada de forajidos que vendían ladrillos, no para tirárselos a los jugadores, parece que para éstos se reservaban las botellas. Los ladrillos eran para servir de pedestal a los espectadores petisos.
Apareció un negro arramblando con una hoja de puerta, levantó una tribuna y comenzó a vocear; “veinte centavos el asiento”. Varios padres de familia subieron al palco improvisado.


Avenida La Plata. Salí del field, pocos minutos antes que Evaristo hiciera el segundo goal. Todas las puertas de avenida La Plata estaban embanderadas de magníficas pebetas. ¡La pucha si hay lindas muchachas en esta avenida La Plata! De pronto resonó el estruendo de toda una muchedumbre de aplausos; desde lo alto de la tribuna un brazo como un semáforo hizo una señal misteriosa sobre el fondo celeste, y la voz rápidamente levantó un grito en la garganta de todas las pebetas: —Ganamos los argentinos: 2 a 0. Hacía mucho tiempo que los porteños no jugaban con trepidés.
Los uruguayos dieron la impresión de desarrollar un juego más armónico que el de los argentinos, pero éstos, aunque desordenadamente, trabajaron con lo único que da el éxito en la vida: el entusiasmo.

24 de octubre de 2011

Nostradamus

“La presidenta Cristina Kirchner ganaría la primera vuelta, pero perdería la segunda”.

“El próximo presidente podría ser Mauricio Macri, con el apoyo de Francisco de Narváez y Eduardo Duhalde, porque hay un principio de acuerdo para concretar una sociedad política”.

“Daniel Scioli iría por la reelección en la provincia porque jamás se atrevería a romper con la viuda”.

“Ricardo Alfonsín triunfaría en la interna frente a Ernesto Sanz, pero terminaría tercero en la general porque expresaría una versión más honesta del kirchnerismo”.

“Pino Solanas haría una excelente campaña y les quitaría votos tanto a la Presidenta como al radical”.

“Gabriela Michetti sería la candidata a jefa de gobierno de la ciudad y obtendría más votos en primera vuelta, pero debería esmerarse mucho para ganar en el ballottage, frente a Daniel Filmus o Solanas, si al final el cineasta decide postularse en ese distrito”.


Luis Majul. Periodista. Analista político. Nostradamus electoral.
Publicado en el diario LA NACION, el jueves 3 de febrero de 2011.
Podés leer la columna completa acá.

más que mil palabras

La victoria y la derrota, el cielo y el infierno en dos enormes imágenes:

Rodrigo Néspolo (La Nación)
 Jorge Sánchez (Clarín)

Y después dicen que las fotos sólo sirven para acompañar una noticia.
(click en las fotos para ampliarlas)

21 de octubre de 2011

¿La publicas?

Este viernes la mayoría de las portadas de los diarios de Argentina y el mundo aparecieron dominadas por imágenes del cadaver ensangrentado de Kaddafy, asesinado ayer en Libia.

Algunos, incluso, fueron más lejos e ilustraron sus portadas con las imágenes previas a la ejecución del libio, donde se lo puede ver malherido, siendo arrastrado por los rebeldes opositores a su régimen.



 La pregunta es: si sos editor de un diario, y tenés esas fotos, ¿las publicas?
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